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miércoles, febrero 01, 2012

SOSEGANDO A MARÍA ELENA (Florencia Peña y Érica Rivas)

La sátira televisiva Casados con hijos -bastante más graciosa que la estadounidense Married with Children- se emitió en Argentina entre 2005 y 2006; dos temporadas, la primera libre y tremenda y la segunda más contenida en el lenguaje coloquial. Cada vez que se repite allí cualquiera de sus más de 200 episodios, suben los audímetros. Evidenciar la vulgaridad humana y convertirla en comedia autocrítica para entretener, se ha hecho desde siempre; en el Cono Sur y en todas partes. Lo que singulariza a esta función, es que los espléndidos guionistas e intérpretes dotaron a la más mediocre realidad de potencia verbal y ácido encanto humano. Divierte escuchar lo que dicen y cómo lo dicen. Ello se debe especialmente al carisma cómico de un actor y dos actrices: Guillermo Francella (en el papel de Pepe -carita de hostia húmeda- pusilánime y patético pero entrañable patriarca de la familia Argento); Florencia Peña (en el papel de Moni, la coqueta e inútil de su mujer); y Érica Rivas (su desequilibrada vecina María Elena, la más popular entre el público por sus inesperados ataques de rabia histérica).

Íbamos a aventurarnos a afirmar que ambas son muy probablemente las dos mejores actrices entre el canal de Panamá y el estrecho de Magallanes, pero sería muy injusto. Tomando en consideración lo grande que es el mundo y que ellas no tienen parangón ni en Hollywood ni en Bollywood, acotar la importancia de su arte solamente a América del Sur resultaría imperdonable. Se merecen un monumento a nivel planetario. O en la mismísima Luna. Su melodiosa cantilena asilvestrada reconcilia media hora con Argentina a quienes sentimos verdadera náusea hacia su cancerígena capital y en conjunto hacia la hedionda infracultura de ese país tan estúpido, primitivo, carroñero, arrogante y fanfarrón. Por usar los términos más dulces que se nos ocurren. (Un asco tan visceral como el que nos inspiran España e Italia, de cuya híbrida ignorancia se compone lo peor de la despreciable población albiceleste.) Nos encanta hacer amigos, ¿viste, che? ¡Qué lindo! Pero vos sosegate, María Elena: Quienes puedan sentirse ofendidos no entran acá; y si lo hacen, nunca nos leen hasta el final. El Museo de la Luna
POSDATA. LAS CUATRO MEJORES FRASES DE LA SERIE...
Pepe: Yo no sé si la estupidez es hereditaria o la ganamos por sorteo...
Pepe a Moni: Te acepto con tus defectos, que son más de doscientos mil.
Moni: Chiquitos... Olviden por un ratito sus vidas vacías y sin sentido...
María Elena a su marido: ¿Me vas a decir la verdad o querés una patada
en las pelotas para que te acomode el pensamiento!?

domingo, enero 29, 2012

DANZA BUDISTA CHINA GUAN YIN DE LA COMPASIÓN

En la doctrina budista de Asia del Este, Guan Yin es la bodhisattva china de la Compasión y diosa de la Misericordia. Su nombre completo es Guan Shi Yin (觀世音). En chino, Guān significa 'observación', Shì 'el mundo' y Yīn 'los sonidos', especialmente de quienes sufren. De este modo, Guan Yin es el alma compasiva que observa a quienes piden ayuda y les ofrece su asistencia solidaria, simbolizada por mil brazos con un ojo en cada mano. En sánscrito se le conoce como Buda Avalokiteshwara y en tibetano como Buda Chenrezig. Gautama Siddhartha (Buda) decía: 'Siempre y cuando seas amable y haya amor en tu corazón, un millar de manos acudirán naturalmente en tu ayuda. Siempre y cuando seas amable y haya amor en tu corazón, te nacerán mil manos con las que podrás ayudar a otros.' Este grupo que interpreta la Danza de Guan Yin se denomina Compañía China de Arte y Danza para Discapacitados. Son todas mujeres sordomudas. Tai Lihua, la bailarina principal, es profesora de danza en la escuela para personas sordomudas de Hubei, China. Ojalá el conjunto de su inhumano país se comportase de acuerdo a los preceptos morales de Buda, principalmente en lo concerniente al respeto a las minorías étnicas y a los demás seres vivientes, porque lo habitual allí -sobre todo entre la gente de ciudad- es el materialismo explotador y la falta de compasión hacia la vida de los demás. El Museo de la Luna